Cada 12 de septiembre se conmemora el Día Internacional de Acción contra la Migraña, una jornada que busca visibilizar una enfermedad crónica que, aunque común, sigue siendo ignorada social y laboralmente. La migraña provoca dolores intensos, generalmente pulsátiles en un lado de la cabeza, acompañados de náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz, el ruido o ciertos olores, y puede durar horas o incluso días.
Especialistas advierten que muchas personas viven con migrañas sin recibir un diagnóstico adecuado, lo que provoca automedicación y, en algunos casos, empeoramiento de los episodios, dando lugar a lo que se conoce como cefalea por abuso de medicación. La falta de reconocimiento social y laboral de esta condición contribuye a que los afectados sean percibidos como poco productivos, cuando en realidad su incapacidad es real y significativa.
El tratamiento de la migraña combina medicamentos para aliviar las crisis, terapias preventivas y cambios en hábitos de vida. Los fármacos incluyen antiinflamatorios, triptanes, gepantes y anticuerpos monoclonales que actúan sobre receptores implicados en el dolor. Además, se recomienda un enfoque integral con ejercicio aeróbico moderado, sueño regular, hidratación y control del estrés.
Neurólogos destacan que, con el acompañamiento adecuado, la migraña puede controlarse y minimizar su impacto en la vida cotidiana, pero su invisibilidad sigue siendo un desafío. La enfermedad no se refleja en pruebas de laboratorio y muchos pacientes enfrentan incomprensión en su entorno, lo que aumenta el aislamiento y la carga emocional.
El Día Internacional de Acción contra la Migraña es una oportunidad para promover el acceso a diagnóstico especializado, sensibilizar sobre el impacto real de la enfermedad y reconocer que, aunque invisible, la migraña es una de las principales causas de discapacidad neurológica en el mundo. La visibilidad y la comprensión de esta condición son clave para mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.