La Ciudad de México enfrenta una de sus tragedias más dolorosas de los últimos meses. La Secretaría de Salud Pública capitalina confirmó este miércoles que el número de personas fallecidas tras la explosión de una pipa de gas LP en el Puente de la Concordia, en Iztapalapa, se elevó a 20.
El reporte actualizado, emitido a las 10:00 horas, señala que aún permanecen hospitalizadas 31 personas, varias en estado crítico, mientras que otras 33 ya han sido dadas de alta luego de recibir atención médica. La magnitud del siniestro lo coloca entre los más graves ocurridos en la capital durante 2025.
Entre las víctimas se encuentran historias que reflejan el profundo impacto humano de la tragedia. Alicia Matías Teodoro perdió la vida al intentar rescatar a su nieta en medio de la emergencia. También se confirmó el deceso del chofer de la pipa, de una estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México, de un alumno y trabajador-artista del Instituto Politécnico Nacional, así como de otros ciudadanos que transitaban por la zona.
Vecinos relataron que la explosión se escuchó a varios kilómetros de distancia y que la onda expansiva provocó daños en viviendas y vehículos cercanos. Brigadas de Protección Civil, bomberos y personal de emergencia llegaron de inmediato al lugar para contener las llamas, evacuar a los habitantes y trasladar a los heridos a hospitales de la zona oriente de la ciudad.
Las autoridades han reiterado que se mantiene un operativo de atención integral a las víctimas y sus familias, además de una investigación en curso para determinar las causas que originaron el siniestro.
Cada nombre en la lista de fallecidos representa una historia interrumpida de manera abrupta, y el dolor colectivo refleja la magnitud de una explosión que no solo dejó destrozos materiales, sino también una herida profunda en la memoria de Iztapalapa y de la Ciudad de México.