La operación, valorada en 4.900 millones de dólares y fijada en 47,5 dólares por acción, representa para Pfizer una estrategia para diversificar su portafolio tras el declive en sus ingresos post-pandemia. Con esta compra, programada para completarse en el último trimestre de 2025, la empresa busca posicionarse en un sector que crece rápidamente y que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Según Albert Bourla, director ejecutivo de Pfizer, la obesidad es “un campo amplio y en crecimiento, con más de 200 afecciones de salud asociadas”, y la adquisición de Metsera está alineada con el enfoque de la compañía de invertir en áreas de alto impacto. La operación refleja también la reacción del mercado ante el éxito de medicamentos como Ozempic y Wegovy, de Novo Nordisk, y Zepbound, de Eli Lilly, que han disparado la competencia en terapias para la obesidad y la diabetes.
Tras el anuncio, las acciones de Metsera se dispararon un 60% en operaciones previas a la apertura de Wall Street, mientras que Pfizer experimentó un repunte del 1,6%. La firma, conocida por ser pionera en vacunas de ARN mensajero contra el covid-19, busca ahora capitalizar su capacidad de innovación en un mercado que combina necesidad sanitaria y potencial económico.