El presidente Donald Trump prepara un cambio radical en la política de visas H-1B, el permiso que permite a empresas estadounidenses contratar temporalmente a profesionales extranjeros en áreas especializadas como ingeniería y programación. Según la portavoz Karoline Leavitt, el mandatario planea exigir un pago obligatorio de 100 mil dólares como requisito para obtener la visa, argumentando que su uso excesivo ha limitado las oportunidades laborales para trabajadores locales.
La propuesta, que podría formalizarse este viernes mediante una proclamación presidencial, también contempla revisar los niveles salariales de los empleados extranjeros para evitar presiones a la baja sobre los sueldos de los estadounidenses, según fuentes oficiales citadas por Bloomberg. Este ajuste afectaría especialmente a empresas tecnológicas que dependen del talento internacional, incluyendo compañías lideradas por figuras como Elon Musk.
Expertos y sectores empresariales han mostrado preocupación por el impacto que tendría la medida en la competitividad del país. Consideran que un costo tan elevado podría reducir drásticamente el flujo de profesionales calificados, mientras que la administración sostiene que se trata de proteger los empleos locales y fortalecer la economía interna frente a la creciente demanda de personal especializado extranjero.