En un giro histórico de la diplomacia internacional, diez países sumaron su reconocimiento oficial al Estado palestino entre el domingo 21 y el lunes 22 de septiembre, llevando a 157 el total de naciones que respaldan su existencia. Entre ellos destacan Francia y Reino Unido, miembros permanentes del Consejo de Seguridad y del G7, que tradicionalmente habían mantenido posturas cercanas a Israel. La decisión se concretó durante la conferencia para la solución de dos Estados en la ONU, organizada por Francia y Arabia Saudí, mientras que Canadá, Australia, Portugal, Bélgica, Luxemburgo, Malta, Andorra y San Marino se unieron al reconocimiento desde sus capitales.
El presidente francés, Emmanuel Macron, subrayó que reconocer a Palestina “no quita nada a los derechos de Israel” y condicionó la apertura de una embajada a la liberación de los rehenes retenidos por Hamás. Su anuncio provocó aplausos en la sala, con la delegación palestina de pie, mientras que el secretario general de la ONU, António Guterres, recalcó que la creación de un Estado palestino es un derecho, no una concesión, y advirtió que negarlo fortalecería a los extremistas y perpetuaría el conflicto en la región.
A pesar de este respaldo creciente, aún quedan poco más de treinta países que se resisten a reconocer oficialmente a Palestina, incluyendo potencias como Estados Unidos, Alemania, Japón y Holanda, que sostienen que cualquier medida debe coordinarse con Israel. Desde Tel Aviv, el embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, calificó las decisiones de “teatro” y advirtió que podrían generar “consecuencias” por su unilateralidad.
Este movimiento refleja un cambio notable en la dinámica internacional sobre el conflicto en Oriente Medio y consolida la presión diplomática hacia la solución de dos Estados, mientras las tensiones en Gaza y los desafíos humanitarios continúan marcando la agenda global. El reconocimiento masivo refuerza la legitimidad internacional de Palestina y amplifica la urgencia de avanzar hacia acuerdos concretos para la paz.