El béisbol de Grandes Ligas dará un giro histórico en 2026 con la entrada en vigor del Sistema Automatizado de Bolas y Strikes (ABS), una herramienta que permitirá a jugadores retar las decisiones de los árbitros sobre lanzamientos en la zona de strike. La medida llega tras años de debate sobre la precisión en el home plate y después de múltiples ensayos en ligas menores y juegos de pretemporada.
El mecanismo funcionará con la tecnología de seguimiento conocida como Hawk-Eye, la misma que se utiliza en el tenis. Cada equipo podrá realizar dos impugnaciones por encuentro, con la posibilidad de conservarlas si resultan correctas, y se añadirán apelaciones extra en caso de entradas adicionales. Solo los protagonistas directos de la jugada —bateador, receptor o lanzador— estarán autorizados a solicitar la revisión.
Durante las pruebas en 2025, la duración promedio de cada desafío fue de apenas 13.8 segundos, un tiempo que la MLB considera razonable para mantener el ritmo del juego. Además, las revisiones se proyectarán en las pantallas del estadio, ofreciendo transparencia tanto a jugadores como a aficionados, que podrán ver en vivo la confirmación o corrección de la decisión arbitral.
Para la liga, este cambio no significa la desaparición de los umpires, sino una adaptación al presente. La combinación de juicio humano y apoyo tecnológico busca un equilibrio entre tradición y precisión, marcando un antes y un después en el deporte que más se aferra a la historia, pero que ahora acepta que hasta la zona de strike puede ser revisada por un “árbitro robot”.