La fuerza de Ragasa se hizo sentir primero en Taiwán, donde el colapso de una presa natural en el arroyo Matai’an inundó el municipio de Guangfu. Entre las 14:50 y las 16:30 horas locales del martes, el desbordamiento dejó 17 muertos, 32 heridos y 17 desaparecidos, mientras 135 vecinos lograron ser rescatados. Las autoridades locales investigan por qué las órdenes de evacuación, emitidas con anticipación, no se cumplieron completamente.
El ciclón, considerado el más intenso a nivel mundial en 2025, continuó su recorrido hacia el sur de China, tocando tierra en la isla de Hailing, en la provincia de Cantón, con vientos sostenidos de hasta 150 km/h. Cerca de dos millones de personas fueron evacuadas de zonas de riesgo, mientras ciudades como Cantón y Shenzhen suspendieron clases, transporte, actividades comerciales y laborales, y habilitaron refugios para miles de ciudadanos.
En Hong Kong, Ragasa azotó la ciudad con ráfagas de hasta 200 km/h y lluvias torrenciales, causando inundaciones, caída de árboles y daños en viviendas. Se registraron al menos 62 heridos, incluidos una madre y su hijo de cinco años arrastrados por el mar, hospitalizados en estado grave. La Oficina Meteorológica local emitió la alerta máxima de tifón, instando a la población a permanecer en sus hogares.
El fenómeno climático sigue siendo una amenaza recurrente para la región durante la temporada de verano y otoño, cuando las aguas cálidas del Pacífico generan ciclones de gran intensidad. Los daños a la infraestructura y la paralización de actividades económicas subrayan la vulnerabilidad de las áreas costeras frente a eventos extremos, mientras autoridades locales mantienen la vigilancia y medidas preventivas ante el desplazamiento de Ragasa hacia el oeste.