La mañana de este jueves, el corazón político de México amaneció rodeado de vallas metálicas ante las manifestaciones previstas por el 11° aniversario del Caso Ayotzinapa. Personal de seguridad inició desde temprano la instalación de estructuras de casi dos metros de altura alrededor de Palacio Nacional, como medida preventiva frente a las marchas convocadas en memoria de los estudiantes desaparecidos en Iguala, Guerrero, en septiembre de 2014.
En distintos puntos del Zócalo capitalino se observaron barreras adicionales para reforzar el perímetro y resguardar accesos estratégicos. La calle Corregidora y otras vialidades cercanas registraron cierres parciales al paso peatonal, lo que obligó a algunos comerciantes a reubicarse o modificar su operación. La presencia de las estructuras metálicas, habituales en fechas de alta tensión social, cambió la fisonomía del primer cuadro de la ciudad.
La medida ocurre en un contexto marcado por la exigencia de justicia y verdad de parte de los familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa, quienes desde el miércoles realizaron diversas protestas. Entre ellas, la instalación de plantones, marchas y concentraciones que buscan mantener vigente la memoria del caso, considerado uno de los episodios más dolorosos y controvertidos de la historia reciente del país.
Las movilizaciones de este 25 de septiembre forman parte de una jornada de actividades que continuará en los próximos días con acciones simultáneas en distintos estados de la República, en solidaridad con los estudiantes y sus familias. Organizaciones sociales y colectivos de derechos humanos también se sumaron a los llamados de apoyo, reiterando que, a once años de la desaparición, el caso sigue sin una resolución satisfactoria para la sociedad.
Mientras tanto, la vigilancia en torno a Palacio Nacional permanecerá activa, a la espera del desarrollo de las protestas programadas, que cada año reúnen a miles de personas en la Ciudad de México.