Ante la Asamblea General de la ONU, el canciller Juan Ramón de la Fuente enfatizó que los migrantes no deben ser criminalizados por buscar refugio o escapar de situaciones de pobreza e injusticia. Su intervención buscó poner en el centro la dignidad y los derechos de quienes enfrentan la difícil decisión de abandonar su hogar.
De la Fuente Ramírez destacó que los migrantes son personas que, además de proteger a sus familias, contribuyen al desarrollo y enriquecimiento de las comunidades que los reciben. Para México, afirmó, garantizar sus derechos no es una opción sino una obligación ética y legal.
El canciller insistió en que sólo comprendiendo las causas estructurales de la migración será posible establecer esquemas de cooperación global y regional que garanticen desplazamientos más seguros y ordenados, minimizando riesgos y violaciones de derechos humanos.
Concluyó reafirmando el compromiso del gobierno mexicano: “Que no quede duda alguna: México no dejará de velar por la atención y protección de las y los mexicanos que se encuentran fuera de nuestro país, brindándoles todo el apoyo y asistencia que requieran”.