El empresario Ricardo Salinas Pliego, fundador de Grupo Salinas, llamó a la presidenta Claudia Sheinbaum a establecer una mesa de negociación con el propósito de atender los adeudos fiscales que su conglomerado mantiene desde hace más de una década con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y que han sido motivo de controversia en México y el extranjero.
El planteamiento se dio tras la difusión de reportes financieros en los que se señalan pasivos con fondos de inversión internacionales, con la empresa de telecomunicaciones AT&T y con la autoridad tributaria mexicana. En ese marco, Salinas Pliego afirmó que está dispuesto a entablar un diálogo “serio y responsable” que permita alcanzar soluciones equitativas.
“Le propongo, Presidente (sic), que su equipo y el mío se sienten en una mesa de negociación abierta, seria y transparente, donde podamos encontrar puntos de acuerdo y construir soluciones justas para que las empresas de mi grupo paguen lo que es justo y corresponde, ni más ni menos, de acuerdo con la ley”, señaló el empresario a través de un mensaje publicado en la red social X.
Las cifras oficiales indican que Grupo Salinas enfrenta una deuda fiscal aproximada de 74 mil millones de pesos, monto que considera actualizaciones, recargos y multas derivadas de 32 litigios aún en proceso.
En sus declaraciones, Salinas Pliego subrayó que su intención no es prolongar los conflictos ni personalizar la discusión, sino encontrar mecanismos para cumplir con lo establecido en la legislación tributaria. “No perdamos tiempo en ataques personales”, expresó, insistiendo en su disposición al diálogo directo con la mandataria federal.
A lo largo de los últimos años, el empresario ha mantenido una postura crítica frente a las autoridades fiscales y a otros actores del sector privado. Sin embargo, en esta ocasión reiteró que su objetivo es construir un acuerdo que dé certidumbre tanto a sus empresas como al Gobierno.
El llamado ocurre en un momento en que la administración de Sheinbaum ha insistido en fortalecer la recaudación y combatir la evasión fiscal, como parte de sus políticas de disciplina financiera.