Cientos de migrantes cubanos, atrapados en Tapachula tras años de espera y persecución, anunciaron la organización de una caravana con destino a la Ciudad de México. Su objetivo es exigir a las autoridades mexicanas la regularización de documentos que les permita residir y trabajar legalmente en el país.
La mayoría abandonó Cuba debido a la crisis económica y política, y la presión de políticas migratorias estrictas en Estados Unidos. Sin embargo, tras solicitar apoyo a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), aseguran que las respuestas han sido nulas, prolongando su estancia en condiciones de vulnerabilidad.
En conferencia de prensa, los migrantes hicieron un llamado directo a la presidenta Claudia Sheinbaum para que intervenga y agilice sus trámites. De no recibir una solución, anunciaron que el próximo 1 de octubre iniciarán su caminata hacia la capital, exponiéndose a jornadas de varios días bajo condiciones precarias.
Esta falta de certeza legal los mantiene en riesgo constante: denuncian asaltos, fraudes y empleos informales que limitan su acceso a servicios básicos de salud y bienestar. Su iniciativa refleja tanto la urgencia de una solución migratoria como la necesidad de políticas públicas más humanitarias y efectivas.