La Cámara de Diputados aprobó este martes una reforma a la Ley General de Salud que establece la prohibición de vender bebidas energizantes a menores de edad. La medida surge ante la preocupación por los efectos nocivos que estos productos pueden ocasionar en la salud, sobre todo cuando se combinan con alcohol o se consumen en exceso.
El dictamen fue aprobado por unanimidad con 401 votos a favor y será turnado al Senado de la República para su análisis y eventual ratificación. La reforma contempla además una reserva que faculta a la Secretaría de Salud a determinar cuáles sustancias o mezclas deben catalogarse como energizantes, de acuerdo con la evidencia científica disponible.
De acuerdo con el texto aprobado, se consideran bebidas energéticas aquellas que incluyen compuestos como cafeína, taurina, glucuronolactona, vitaminas del grupo B, azúcares y aditivos sintéticos. Expertos advierten que su consumo frecuente puede ocasionar alteraciones del sueño, cambios en la presión arterial y el ritmo cardiaco, además de efectos emocionales y conductuales. En escenarios extremos, al mezclarse con alcohol o durante actividades físicas intensas, podrían derivar en consecuencias fatales.
Durante el debate parlamentario, legisladores de todas las fracciones coincidieron en que el bienestar de la niñez y la adolescencia debe prevalecer sobre intereses comerciales. Resaltaron que los cuerpos y cerebros en desarrollo son particularmente vulnerables a los efectos adversos de estos productos.
La reforma plantea que comercios y establecimientos estén obligados a verificar la mayoría de edad mediante identificación oficial antes de concretar la venta. Asimismo, instruye a las autoridades de salud y educativas a desplegar campañas informativas sobre los riesgos del consumo en menores y otros sectores vulnerables.
Finalmente, la reserva incorporada permitirá que la Secretaría de Salud regule de manera más detallada la comercialización, etiquetado y publicidad de estos productos, incluso con la posibilidad de emitir alertas sanitarias y restringir su promoción en medios dirigidos a adolescentes.
Con este paso, México se suma a una tendencia internacional que busca reducir el acceso de menores a las bebidas energizantes y sus posibles daños a largo plazo.