El Congreso federal aprobó una reforma que prohíbe la venta de bebidas energéticas a menores de edad, medida que busca prevenir daños a la salud asociados, especialmente cuando se combinan con alcohol. La iniciativa recibió 401 votos a favor y ahora seguirá su trámite en el Senado.
Las bebidas energéticas, definidas por su contenido de cafeína, taurina, glucuronolactona, vitaminas del grupo B, azúcar y otros compuestos sintéticos, pueden provocar alteraciones en el ritmo cardiaco, la presión arterial, el sueño y el comportamiento. En casos extremos, su consumo junto con alcohol o ejercicio intenso puede ser fatal.
Los legisladores coincidieron en que proteger a la infancia debe prevalecer sobre intereses comerciales. Por ello, los establecimientos deberán exigir identificación oficial para vender estos productos y las autoridades implementarán campañas informativas dirigidas a menores y otros grupos vulnerables.
La Secretaría de Salud tendrá la facultad de definir qué sustancias se consideran energéticas y establecer categorías dentro de la Norma Oficial Mexicana, incluyendo restricciones de consumo, alertas sanitarias y límites en publicidad y comercialización.