Estacionar en el Centro Histórico de San Luis Potosí se ha convertido en un reto que va más allá de encontrar un lugar disponible. Conductores denuncian que, en calles emblemáticas como Universidad, la Alameda Juan Sarabia y el Jardín de San Francisco, los llamados lavacoches o viene-viene se han adueñado de los espacios públicos, exigiendo dinero a cambio de “vigilar” los automóviles.
Aunque en teoría su trabajo es voluntario, numerosos automovilistas aseguran haber sido intimidados o amenazados cuando se niegan a dar dinero. “Un hombre me pidió dinero apenas me estacioné. Le dije que no traía efectivo y se molestó. Terminé dándole algo por miedo a que me rayara el coche”, relató una conductora que prefiere mantener el anonimato.
El problema se agrava porque los usuarios deben pagar el parquímetro, además del “cobro” informal que realizan estos cuidadores improvisados. Esta doble cuota convierte una simple visita al centro en una experiencia tensa y costosa.
De acuerdo con comerciantes de la zona, la presencia de los lavacoches ha ido en aumento en los últimos años, especialmente en áreas con mayor afluencia turística y comercial. Algunos incluso apartan lugares con cubetas o piedras, impidiendo el libre tránsito y el uso ordenado del espacio público.
Ante las constantes quejas, ciudadanos han pedido al Ayuntamiento capitalino reforzar la vigilancia y aplicar medidas que regulen o eliminen estas prácticas, pues representan no solo una molestia, sino también un riesgo de agresiones o daños materiales.
Por ahora, estacionar en el corazón de San Luis Potosí se ha vuelto un acto de precaución. Los conductores deben elegir entre pagar una “cuota” no oficial o arriesgarse a sufrir daños, mientras esperan que las autoridades actúen para recuperar la tranquilidad en el centro de la ciudad.