Por Cindy Palencia

Estados Unidos impone nuevos aranceles a la madera y muebles importados

Las medidas buscan proteger la seguridad nacional, pero golpean directamente a Canadá y México.

A partir de la medianoche del martes, Estados Unidos activará una nueva ronda de aranceles que alcanzará a productos esenciales del sector maderero y del mobiliario. La decisión, impulsada por la Casa Blanca bajo el argumento de “defensa de la seguridad nacional”, encarecerá la entrada de madera de construcción, muebles y cocinas fabricadas en el extranjero.

El nuevo esquema establece un impuesto del 10% para la madera de construcción y del 25% para los muebles y mobiliario de cocina, tasas que se elevarán aún más el próximo 1 de enero, llegando hasta el 30% y 50%, respectivamente. Aunque países con acuerdos comerciales, como Reino Unido, la Unión Europea y Japón, gozarán de reducciones, los socios del T-MEC no corren la misma suerte. México y Canadá, pese a su tratado de libre comercio, enfrentarán los nuevos gravámenes, especialmente en el caso de la madera canadiense, que representa una cuarta parte del suministro estadounidense.

El impacto no será menor: analistas estiman que el incremento en los costos de importación podría elevar en promedio 2 mil 200 dólares los gastos de construcción en territorio estadounidense. En un mercado donde los precios de la vivienda ya son elevados, la medida podría tener efectos en cadena, afectando tanto a desarrolladores como a consumidores.

Estados Unidos importa casi la mitad de sus muebles de China, Vietnam y México, lo que sitúa a esta nueva política arancelaria como una pieza más en la estrategia de contención comercial iniciada hace años. Sin embargo, detrás del discurso de seguridad nacional, asoma una preocupación doméstica: blindar la producción interna frente a un mercado global que no deja de presionar a la industria estadounidense.