El plan de paz de Donald Trump para Gaza avanzó a su segunda fase, aunque las tensiones persisten. El expresidente anunció que la fase dos comienza, recordando que “el trabajo no está hecho” debido a que Hamás aún no ha entregado todos los rehenes fallecidos prometidos a Israel. Hasta ahora, solo cuatro de los 28 cadáveres retenidos en la Franja han sido devueltos, lo que ha complicado la consolidación del alto al fuego y retrasado la fase de reconciliación.
La primera fase del acuerdo, que entró en vigor el pasado viernes, logró la liberación de veinte rehenes vivos a cambio de prisioneros palestinos y la retirada parcial de tropas israelíes. Aun así, la demora en la devolución de los cadáveres ha tensado las relaciones entre las partes, y el plan ahora se centra en la desmilitarización de Gaza, el despliegue de una fuerza internacional y la reconstrucción con apoyo de países árabes.
La ONU urgió este martes a que se respete el alto al fuego y se facilite la entrada de ayuda humanitaria. Sin embargo, los cruces fronterizos permanecen cerrados, y Israel notificó que permitirá únicamente 300 camiones con suministros esenciales, limitando la entrada de gas y combustible a infraestructura crítica, como medida por el incumplimiento de Hamás respecto a los cadáveres.
El retraso en la entrega de cuerpos y las restricciones humanitarias muestran la fragilidad del acuerdo y la dificultad de implementar medidas que garanticen seguridad y reconstrucción simultáneamente. Mientras tanto, la comunidad internacional sigue insistiendo en la necesidad de abrir paso a alimentos, energía y asistencia médica para aliviar la crisis en la Franja de Gaza.