El Parlamento israelí abrió un nuevo capítulo en el conflicto de Medio Oriente al aprobar, por mínima mayoría, una iniciativa que podría anexar oficialmente Cisjordania al territorio israelí. La propuesta, impulsada por el ultraderechista Avio Maoz, obtuvo 25 votos a favor y 24 en contra, y marca el primer paso hacia una ley que podría redefinir el mapa político y diplomático de la región.
El proyecto plantea que Israel aplique sus leyes y soberanía sobre los asentamientos de Judea y Samaria —nombre con el que el gobierno israelí se refiere a Cisjordania—, declarando estas zonas como parte inseparable del Estado. Aunque aún faltan tres votaciones para su aprobación definitiva, la sola lectura preliminar ya provocó reacciones encontradas, especialmente por su coincidencia con la visita del vicepresidente estadounidense JD Vance, quien discute en el país los avances de un posible alto al fuego en Gaza.
Los ministros de extrema derecha Bezalel Smotrich e Itamar Ben Gvir celebraron el avance con mensajes eufóricos en redes sociales. “Ha llegado el momento de la soberanía plena”, escribió Smotrich, mientras Ben Gvir replicó: “¡Soberanía ahora!”. Ambos exigen desde septiembre la anexión total como respuesta al reconocimiento del Estado palestino por parte de países como Reino Unido, Canadá y Australia.
La propuesta reaviva las tensiones sobre un territorio fragmentado desde los Acuerdos de Oslo, donde Israel mantiene control militar y civil en más del 60 % de Cisjordania. Entre muros, puestos de control y un sistema de permisos restrictivo, millones de palestinos viven bajo una administración que limita su movilidad y autonomía. La iniciativa parlamentaria, de aprobarse, no solo borraría la última frontera política del conflicto: también pondría fin a la idea de una Palestina con futuro propio.