Los mercados petroleros reaccionaron con fuerza tras las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos a Rusia, lo que disparó el precio del Brent en más de 5 % y el del West Texas Intermediate en proporciones similares. En Asia, el alza fue inmediata: casi un 3 % en cuestión de horas, reflejando la tensión global en torno al suministro energético.
El anuncio fue hecho por el presidente Donald Trump, quien confirmó que las conversaciones con Vladimir Putin “no van a ningún lado”. Washington busca presionar al Kremlin con un paquete de restricciones financieras y comerciales, mientras el secretario del Tesoro, Scott Bessent, exhortó a los aliados estadounidenses a sumarse a la ofensiva económica.
El repunte del petróleo llega en un momento clave para el mercado: analistas como Kyle Rodda, de Capital.com, sostienen que la Casa Blanca aprovechó los bajos precios de semanas anteriores para mover ficha. Según el experto, reconstituir las reservas estratégicas fue una maniobra preventiva frente a un escenario de tensiones crecientes.
Detrás del vaivén de las cifras, la geopolítica vuelve a marcar el pulso del oro negro. Las sanciones no solo amenazan con alterar el equilibrio de la oferta mundial, sino que también evidencian cómo el petróleo sigue siendo el instrumento más poderoso en los conflictos del siglo XXI.