Haití enfrenta nuevamente la furia de la naturaleza. La tormenta tropical Melissa, que avanza con lentitud por el Caribe, dejó su primera víctima mortal en la comuna de Marigot, donde un hombre perdió la vida tras la caída de un árbol. Las autoridades también reportaron cinco heridos en el departamento de Artibonite, donde las lluvias intensas anegaron calles, arrasaron cultivos y desbordaron varios ríos.
Las zonas más afectadas hasta ahora son Saint Louis du Nord, Anse à Foleur y barrios de Port-de-Paix, donde la población permanece en alerta ante la posibilidad de más deslaves e inundaciones. La Dirección de Protección Civil mantiene un despliegue de emergencia, pero reconoce las limitaciones de infraestructura que enfrenta el país, el más vulnerable de la región frente a los desastres naturales.
El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos informó que Melissa continúa fortaleciéndose y podría alcanzar categoría de huracán mayor durante el fin de semana. Las previsiones apuntan a que su paso dejará lluvias intensas y marejadas peligrosas en República Dominicana, Puerto Rico, Jamaica y posiblemente Cuba.
Mientras tanto, la población haitiana vuelve a enfrentar la incertidumbre de cada temporada ciclónica: entre la fragilidad de sus servicios básicos y el temor de que, una vez más, el clima ponga a prueba su resistencia colectiva.