La Serie Mundial vivió una de sus noches más épicas cuando Freddie Freeman conectó un jonrón de campeonato que puso fin a un duelo de 18 entradas entre los Dodgers de Los Ángeles y los Azulejos de Toronto. El encuentro, que duró casi siete horas, mantuvo a los aficionados en el Dodger Stadium al borde de sus asientos hasta pasada la medianoche. Con esta victoria, Los Ángeles toman ventaja de 2-1 en la serie y se acercan a la posibilidad de revalidar el título en los próximos partidos en casa.
Freeman, de 36 años, se convirtió en el primer jugador en la historia de los Dodgers en lograr dos jonrones ganadores en Serie Mundial, sumando al memorioso Grand Slam del año pasado contra los Yankees de Nueva York. La noche también destacó a Shohei Ohtani, quien no solo conectó dos cuadrangulares, sino que se convirtió en el primer jugador en llegar a base nueve veces en un juego de postemporada, acumulando cuatro hits y cinco bases por bolas, cuatro de ellas intencionales.
El encuentro fue un verdadero espectáculo de poder y estrategia: Alejandro Kirk lideró a Toronto con un jonrón de tres carreras, mientras que Ohtani y otros jugadores alternaron ofensiva y defensiva para mantener el marcador reñido hasta los innings finales. Los Dodgers agotaron a diez lanzadores antes de que Freeman definiera la contienda, y los Azulejos, a pesar de esfuerzos heroicos, no lograron frenar el avance local.
El partido quedará registrado como uno de los más largos de la historia de la Serie Mundial, empatando el récord de 18 entradas alcanzado por los Dodgers en 2018 ante Boston. La combinación de resistencia física, estrategia de bullpen y momentos de brillantez individual hizo de esta batalla un clásico instantáneo que resalta la intensidad y la imprevisibilidad del béisbol en su máxima expresión.