Amazon comenzará a despedir a aproximadamente 30.000 trabajadores de sus oficinas alrededor del mundo, lo que representa cerca del 10 % de los 350.000 empleados en funciones administrativas y estratégicas, sin afectar a sus centros de distribución, que concentran la mayoría de su plantilla de 1,5 millones de personas. Los recortes incluyen puestos en recursos humanos, publicidad y cargos ejecutivos.
La medida responde a la intención de la compañía de ajustar su estructura tras la expansión masiva de contrataciones durante la pandemia, además de alinear sus operaciones con la inversión en inteligencia artificial, área que, según el director ejecutivo Andy Jassy, reducirá la necesidad de ciertos puestos en los próximos años. Las primeras notificaciones de despido se enviarán a partir de este martes y continuarán después de la temporada alta de fin de año.
Este recorte se suma a una tendencia en el sector tecnológico: Microsoft planea eliminar 15.000 empleos, mientras Meta recortó 600 puestos en su división de IA. Analistas señalan que factores como el aumento de precios, un mercado laboral ajustado y las tensiones comerciales empujan a las empresas a optimizar costos sin frenar la innovación tecnológica.
Con esta reestructuración, Amazon busca fortalecer su enfoque en automatización y eficiencia, especialmente en inteligencia artificial y digitalización, aunque deja en el aire la incertidumbre sobre el futuro de miles de empleados y el impacto en la dinámica laboral dentro de la industria tecnológica estadounidense.