Estados Unidos decidió posponer la entrada en vigor de los aranceles del 30 % que planeaba imponer a exportaciones mexicanas no cubiertas por el T-MEC. El anuncio, hecho por el presidente Donald Trump, representa una pausa momentánea en el creciente clima de tensiones comerciales entre ambos países.
El mandatario justificó el aplazamiento asegurando que “la extensión con México funciona muy bien” y que el país vecino “paga mucho dinero en aranceles”. Desde el gobierno mexicano se confirmó que, tras una breve conversación telefónica, ambas naciones acordaron extender el plazo unas semanas más para concretar la eliminación de 54 barreras no arancelarias aún en negociación.
Aunque el nuevo calendario no ha sido precisado, el arancel actual del 25 % sobre ciertas exportaciones mexicanas continúa vigente, junto con tarifas sectoriales que afectan principalmente al acero, aluminio, automóviles y productos agrícolas como el tomate. Pese a ello, los flujos comerciales entre ambos países no han sufrido caídas significativas.
La decisión otorga un respiro a la economía mexicana, mientras se prepara la revisión del T-MEC prevista para el próximo año. No obstante, el aplazamiento mantiene abierta la posibilidad de un nuevo ajuste arancelario que podría redefinir la relación comercial más importante de América del Norte.