Aún contra el frío viento de la madrugada, la luz de las velas mantiene visible un pequeño gesto en memoria de Jorge Eduardo Dávila Ramírez, pasante del servicio social en la Facultad de Estomatología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Quien con apenas 23 años fue asesinado la madrugada del sábado, 08 de noviembre, como víctima de un intento de robo en la colonia Los Filtros. Esta esquina que colinda en las calles Río Nazas y Río Papaloapan quedará marcada por la inseguridad que le robó los sueños a un joven profesionista.
Su familia narró que más allá de la tristeza, el fin de semana dejó un profundo sentimiento de desolación, pues pocos sabían que Jorge decidió quedarse en su ciudad natal para permanecer cerca de sus seres amados -aunque también había sido admitido en la carrera de Medicina en Monterrey-. "Salió a ayudar a alguien en el Hospital Central cuando dos sujetos intentaron robarle el carro, no se resistió y aún así le dispararon en el pecho", escribió uno de sus primos en redes sociales.
“Un joven brillante, responsable, inteligente, carismático y muy querido”, continuó con cariño la descripción. El comunicado oficial que publicó su facultad el fatal día, también refuerza estas cualidades además de puntualizar que sería especialmente recordado por su buen rendimiento y amor a su profesión.
En él, las autoridades académicas extendieron sus condolencias al círculo cercano y en general, a la comunidad educativa, que no es la primera vez que recibe un impacto fatídico, arremetido contra alguno de sus estudiantes en este año. Exigieron a la dependencia responsable una investigación exhaustiva, así como reforzar las labores de vigilancia en el área que comparte perímetro con la zona universitaria. Sin embargo, poco después de las 24 horas, la medianoche de este domingo 09 de noviembre, ni una sola patrulla aseguraba la redonda.
Los carteles que aún reposan en la fachada de la entrada poniente a la escuela, recuerdan si bien la lucha contra la violencia de género en la UASLP. Pero también aluden a la resiliencia de transitar una ciudad que les arrebata la vida. “¿Quién le asegura a mi mamá que estaré a salvo?” Las y los jóvenes desean más que nunca, solo estudiar tranquilos.