En un país donde la violencia suele marcar las cifras oficiales, San Luis Potosí aparece como una excepción. De acuerdo con las Estadísticas de Defunciones Registradas 2024 del INEGI, el estado se posicionó entre las once entidades con menor número de asesinatos, al contabilizar 511 casos durante todo el año, muy por debajo de los 4 mil 035 reportados en Guanajuato, que encabeza la lista nacional.
El dato no solo representa una diferencia numérica, sino una señal del impacto que ha tenido la estrategia de seguridad impulsada por el gobernador Ricardo Gallardo Cardona, basada en la prevención social, la mejora de la infraestructura urbana y el fortalecimiento de las corporaciones policiales. En barrios y comunidades, la presencia de alumbrado, áreas verdes y oportunidades laborales se ha convertido en una herramienta silenciosa contra la delincuencia.
De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, octubre cerró con solo seis homicidios dolosos en todo el estado, una cifra que no se había alcanzado en años recientes y que confirma una tendencia sostenida a la baja.
Para especialistas, los números del INEGI reflejan más que un avance estadístico: muestran cómo la inversión en bienestar y cohesión social puede transformar los indicadores de seguridad. En San Luis Potosí, el reto ahora es mantener ese equilibrio entre vigilancia, desarrollo y confianza ciudadana.