En los últimos años, el deporte potosino ha dejado de ser un ámbito aislado para convertirse en un elemento de cohesión social. La estrategia impulsada por el Gobierno estatal ha comenzado a transformar no solo la infraestructura, sino también la forma en que miles de familias viven y ocupan los espacios públicos. Desde la Arena Potosí hasta el Potosí Baseball Park en el Tangamanga I, las obras icónicas han abierto la puerta a una red de actividad física que crece en todas las regiones.
El mapa deportivo del estado se expande hacia municipios que históricamente carecían de infraestructura. Lagunillas, Xilitla y Aquismón cuentan ya con proyectos de nuevas unidades, mientras que las rehabilitaciones en Matehuala, Escalerillas y Charcas avanzan para recuperar espacios que habían perdido vitalidad. A ello se suman áreas recreativas para mascotas y la niñez en los parques Tangamanga I y Las Camelias, así como el anunciado Tangamanga III, que busca transformar el entorno urbano de Soledad.
El impacto no solo se mide en construcción, sino en la forma en que estos espacios conectan comunidades. Ejemplo de ello es el Parque Lineal de Rioverde o el corredor “Providencia” en Soledad, que ahora enlaza cinco colonias en un entorno moderno, seguro y activo. Proyectos como la unidad deportiva de Tierra Nueva muestran cómo las obras recreativas funcionan como núcleos de convivencia y seguridad para miles de familias.
Este impulso también se ha visto reflejado en el rendimiento deportivo. En las Olimpiadas Nacionales Conade 2025, la delegación potosina alcanzó 120 medallas, además de 56 preseas en los Juegos Paranacionales. Estos resultados han sido impulsados por un sistema de estímulos económicos que premia el esfuerzo: 33 mil pesos por medalla de oro, 22 mil 500 por plata y 10 mil por bronce, una política que ha elevado la motivación y el reconocimiento a las y los atletas del estado.