Alemania despejó cualquier duda sobre su papel en el próximo Mundial con una exhibición ofensiva que dejó sin aliento a Eslovaquia. En Leipzig, la selección dirigida por Julian Nagelsmann selló su boleto a la Copa del Mundo con un 6-0 que sirve tanto de mensaje como de declaración: el conjunto alemán llega renovado y con hambre de volver a lo más alto.
El duelo quedó sentenciado antes del descanso, cuando Nick Woltemade abrió el marcador y dio paso a una ráfaga imparable: Serge Gnabry amplió la ventaja y Leroy Sané firmó un doblete en cuestión de minutos, ambos goles construidos a partir de la visión y precisión de Florian Wirtz. Desde la tribuna, la sensación era clara: Alemania jugaba con una soltura poco vista desde sus mejores años.
La segunda mitad mantuvo la misma tónica. Con los partidos ya controlados, Nagelsmann echó mano del banquillo y encontró recompensa inmediata: Ridle Baku y Assan Ouedraogo cerraron la cuenta con dos tantos que confirmaron la profundidad de un plantel que parece haber recuperado confianza. Para Woltemade, la noche tuvo un brillo especial: concluye la eliminatoria con cuatro goles apenas un mes después de estrenarse como internacional.
Además del pase, Alemania aseguró ser cabeza de serie en el sorteo del 5 de diciembre en Washington, un detalle que podría facilitar su camino inicial en el torneo. Eslovaquia, segunda del grupo, tendrá que jugarse el boleto en el repechaje, mientras observa cómo la Mannschaft se perfila otra vez como potencia mundial.