Nigeria vuelve a enfrentar su herida más dolorosa: el secuestro de niñas en escuelas rurales. Esta vez, 25 alumnas de una secundaria femenina en el estado de Kebbi fueron raptadas durante la madrugada del lunes por un grupo armado, un ataque que revive el trauma nacional de Chibok, ocurrido hace más de una década y aún presente en la memoria mundial.
El asalto ocurrió alrededor de las cuatro de la mañana, cuando hombres armados ingresaron al plantel disparando al aire y forzando su camino hasta la residencia estudiantil. Para cuando la policía llegó al lugar, los agresores ya habían escapado saltando la barda perimetral y llevándose a las menores. En el ataque murió el subdirector de la escuela y un guardia resultó herido, de acuerdo con un informe compartido con organismos internacionales.
La urgencia llevó a que policías estatales, militares y milicias civiles organizaran de inmediato un operativo conjunto. Equipos armados recorren rutas de escape y zonas boscosas donde suelen ocultarse las bandas criminales que operan en el noroeste del país. Las autoridades calificaron la agresión como “atroz” y reiteraron que la prioridad es rescatar a las estudiantes con vida.
Este episodio no es aislado. Kebbi ya había sufrido un secuestro masivo en 2021, cuando más de un centenar de estudiantes y trabajadores fueron capturados y liberados gradualmente tras pagos de rescate. Muchas de aquellas niñas regresaron obligadas a casarse y con bebés en brazos. Hoy, Nigeria enfrenta nuevamente un golpe a su sistema educativo y a la seguridad de las adolescentes, en un país donde estudiar sigue siendo, para muchas, un acto de valentía.