La eliminatoria de Concacaf rumbo al Mundial 2026 entra en su capítulo más tenso: siete selecciones pelean por tres boletos directos y dos lugares de repechaje en una última jornada que podría dejar fuera incluso a históricos como Costa Rica. La región vive un escenario inusual, marcado por la ausencia de México, Estados Unidos y Canadá —ya clasificados por ser anfitriones—, lo que abrió una puerta inédita para equipos tradicionalmente relegados.
En el Grupo A, el pulso más cerrado lo protagonizan Surinam y Panamá, empatados en puntos y separados solo por la diferencia de goles. Los surinameses, dirigidos por Stanley Menzo y reforzados por futbolistas formados en Países Bajos, visitan a una Guatemala sin aspiraciones, mientras Panamá recibe a El Salvador con la presión de ganar y golear para revertir la desventaja de tres tantos. La afición panameña llenará el Rommel Fernández con la esperanza de ver a su selección en su segunda Copa del Mundo.
El drama mayor se concentra en el Grupo C, donde Honduras y Haití lideran con ocho unidades y Costa Rica, con seis, se juega la vida en casa. Los ticos, obligados a vencer a Honduras en San José, enfrentan un momento crítico tras tres participaciones mundialistas consecutivas. Su técnico, Miguel Herrera, reconoció que el equipo atraviesa una fase “difícil y dura”, mientras el recuerdo del histórico Brasil 2014 añade presión emocional a una selección acostumbrada a competir entre los grandes de la región.
En el Grupo B, Curazao y Jamaica disputan un duelo de supervivencia con tintes históricos. Los caribeños, invictos y con 11 puntos, sellarán su primer boleto mundialista si derrotan a Jamaica en Kingston, aunque los Reggae Boyz —que no van a un Mundial desde 1998— cuentan con el respaldo de su estadio para romper la inercia negativa de la última jornada.
Con siete sueños en disputa y solo tres boletos directos disponibles, Concacaf se prepara para un cierre que promete emociones, sorpresas y, para algunos, una dolorosa despedida del camino rumbo al Mundial 2026.