La calma previa a la gran final de Miss Universo se quebró por un escándalo que ha puesto en tela de juicio la legitimidad del certamen. Omar Harfouch, pianista y compositor, y Claude Makélélé, exfutbolista, han anunciado su renuncia como miembros del jurado unos días antes de la ceremonia, denunciando un supuesto proceso fraudulento.
Harfouch aseguró en sus redes que se conformó un “jurado improvisado” que habría seleccionado de forma oculta a 30 concursantes entre más de cien aspirantes, sin la participación de los siete jueces oficiales. Según él, algunas personas de ese grupo no autorizado tendrían vínculos personales con concursantes, lo que generaría un conflicto de interés grave.
Además, el músico dijo sentirse “engañado y utilizado” para dar una imagen de legitimidad a un certamen que, a su juicio, ya estaba viciado. Ha advertido que estudia acciones legales contra la Organización Miss Universo por posibles irregularidades como corrupción, fraude o abuso de poder.
Por su parte, la Miss Universe Organization negó que exista un jurado paralelo. Aseguran que no se ha formado ningún grupo externo para elegir finalistas y que las decisiones se toman con base en los protocolos oficiales. Esta polémica podría opacar la edición y dejar más preguntas que respuestas en torno a la transparencia del proceso.