En una apuesta por cambiar historias desde dentro del sistema penitenciario, los centros estatales de reinserción de Tamazunchale y Tancanhuitz comenzaron esta semana una serie de talleres diseñados para ampliar las habilidades laborales de las personas privadas de la libertad. La estrategia forma parte del impulso que la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Estado quiere dar a la formación productiva al interior de los penales.
De la mano del Instituto de Capacitación para el Trabajo, los dos centros habilitaron cursos orientados a oficios con alta demanda en sus regiones. En Tamazunchale se abrieron módulos de electricidad y repostería, mientras que en Tancanhuitz se impartirán talleres de repostería y panadería, todos dirigidos por instructores del ICAT y apoyados por personal penitenciario capacitado.
Las autoridades señalan que estos programas buscan más que enseñar un oficio; pretenden ofrecer herramientas que permitan a las personas participantes reconstruir su proyecto de vida y contar con alternativas reales una vez que concluyan su proceso legal. La capacitación, dicen, es uno de los caminos más efectivos para prevenir reincidencias y mejorar las condiciones sociales de las comunidades donde regresarán.
Con esta iniciativa, la SSPCE reafirma su intención de fortalecer un modelo penitenciario centrado en la educación, el trabajo y el desarrollo humano. Los nuevos talleres abren un espacio para que la reinserción no sea solo un concepto legal, sino una posibilidad tangible para quienes buscan empezar de nuevo.