El mapa europeo rumbo al Mundial 2026 comenzó a tomar forma con la clasificación directa de cinco selecciones que demostraron consistencia y carácter en la recta final. España, actual campeona de Europa, selló su pase tras un empate 2-2 frente a Turquía que, más allá del marcador, confirmó su dominio durante toda la fase eliminatoria. Con este resultado, la Roja firmó su decimoséptima participación mundialista y extendió una racha casi perfecta que solo se vio manchada por dos goles recibidos en toda la campaña.
En otros frentes, Bélgica se sacudió las dudas de su irregular fase de grupos con una goleada de 7-0 sobre Liechtenstein que la colocó en su decimoquinto Mundial. Suiza también cumplió con el trámite: aunque empató con Kosovo, le bastó para amarrar el liderato del grupo B. Mientras tanto, varias selecciones que no lograron el boleto directo —como Kosovo, Dinamarca o Gales— deberán jugarse la vida futbolística en el repechaje.
Los cierres más emocionantes vinieron desde Escocia y Austria. En Glasgow, los escoceses vivieron una noche que recordó viejas épicas: goles en tiempo añadido, una expulsión que cambió la dinámica y un estadio que vibró hasta el último segundo. Con un 4-2 sobre Dinamarca, Escocia rompió una ausencia de casi tres décadas en la Copa del Mundo, y lo hizo frente a su gente, en un partido que su capitán describió como “uno de los más locos” que hayan vivido.
Austria, por su parte, necesitó un empate tardío ante Bosnia Herzegovina para asegurar su pase y evitar el repechaje. El gol de Michael Gregoritsch sostuvo al equipo en la cima del grupo H, mientras Bosnia deberá seguir peleando en marzo. Ahí se repartirán los últimos cuatro boletos europeos, una ronda donde destacan potencias históricas como Italia, Suecia y Polonia, todas obligadas a jugarse la clasificación a un solo tiro.