El Gobierno Municipal de Villa de Pozos volvió a poner orden en la conversación pública: no hay deuda oculta ni pasivo inesperado. Así lo afirmó el secretario general del Concejo Municipal, René Oyarvide Ibarra, quien subrayó que, durante el proceso formal de Entrega–Recepción, nunca llegó una sola notificación que acreditara obligaciones fuera de las registradas en los documentos oficiales.
Ante la falta de reportes adicionales, explicó Oyarvide, se llevaron a cabo los trámites correspondientes para confirmar el estado financiero y se informó en tiempo y forma a las instancias superiores. El resultado fue claro: no existe un adeudo extra que comprometa las finanzas de Villa de Pozos, y el proceso de transición cerró sin sobresaltos ni anomalías documentadas.
El funcionario lamentó que, a pesar de ello, recientes declaraciones del alcalde de la capital intentaran reactivar un tema que, a su juicio, está completamente aclarado. Desde Villa de Pozos, insisten en que los señalamientos no solo son imprecisos, sino que también desvían la atención de los verdaderos desafíos que enfrenta la región en su nueva etapa como municipio.
Oyarvide fue más allá y señaló que la verdadera deuda pendiente es de carácter moral: la que el Ayuntamiento capitalino dejó con la población de Villa de Pozos tras décadas de abandono institucional. Servicios limitados, infraestructura insuficiente y una atención desigual marcaron la historia de la antigua delegación, un lastre que la nueva administración busca dejar atrás para comenzar a escribir una página distinta.