En medio del desfile por el aniversario de la Revolución Mexicana, la celebración histórica se cruzó con el ánimo contestatario de un grupo de jóvenes identificados con la llamada Marcha de la Generación Z. Al menos una veintena de ellos intentó avanzar hacia la ruta donde transitaba el contingente oficial, generando un momento de tensión y obligando a la intervención del Gobierno capitalino.
La escena llevó al subsecretario de Concertación Política y Buen Gobierno, Juan José García Ochoa, a dialogar directamente con los manifestantes. El funcionario les explicó que el área estaba cerrada debido al paso del desfile, cuya ruta coincidía exactamente con el trayecto que pretendían tomar. También recordó que el acto cívico-militar involucraba a cerca de 20 mil participantes, por lo que abrir el acceso en plena marcha representaría un riesgo operativo y potenciales confrontaciones.
El mensaje, sin embargo, fue recibido entre gritos y consignas. Varios jóvenes insistieron en avanzar y acusaron al Gobierno de la Ciudad de México de limitar su derecho a manifestarse. Entre interrupciones, cuestionaron la decisión de bloquearles el paso y exigieron ser escuchados, al tiempo que denunciaban “restricciones” a su protesta.
El intercambio se prolongó mientras la marcha militar continuaba su curso. García Ochoa reiteró que, una vez concluido el acto conmemorativo, se evaluaría si podrían continuar hacia el Zócalo capitalino. En tanto, el episodio dejó ver la delgada línea entre la logística de un evento multitudinario y la efervescencia social que acompaña a una nueva generación de jóvenes dispuestos a irrumpir en los espacios cívicos para hacerse presentes.