El presidente de Industriales Potosinos A.C. (IPAC), Rodrigo Sánchez Espinosa, señaló que el sector industrial reconoce la importancia social de reducir la jornada laboral a 40 horas semanales; sin embargo, pidió que la transición sea gradual para evitar afectaciones económicas.
Explicó que actualmente la industria opera bajo un esquema de 48 horas, por lo que una disminución inmediata podría generar complicaciones operativas y de productividad.
Sánchez Espinosa advirtió que las micro y pequeñas empresas serían las más impactadas con un recorte abrupto en la jornada laboral. Ejemplificó que negocios como restaurantes o fondas, que dependen de un solo empleado para atender a los clientes, perderían hasta un 20% de su capacidad operativa si se les reduce un día de trabajo sin implementar medidas previas de ajuste. Por ello, subrayó que el principal reto es evitar que los pequeños empresarios enfrenten pérdidas que comprometan su estabilidad.
El líder empresarial detalló que las grandes empresas cuentan con mayores capacidades para reorganizar procesos, incrementar productividad y redistribuir personal; sin embargo, insistió en que el impacto económico sería general. Ante este escenario, IPAC propone que la reducción de horas sea paulatina, iniciando en 2027, una vez superada la actual etapa de estancamiento económico y considerando factores externos como las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio.
La propuesta consiste en disminuir dos horas de jornada por año, durante un periodo de cuatro años, hasta alcanzar las 40 horas semanales.
Finalmente Sánchez Espinosa afirmó que este esquema daría tiempo a las empresas para adaptarse, fortalecer procesos y evitar impactos severos tanto en la productividad como en el empleo. Además, señaló que otros sectores, como el de transportistas, también enfrentan retos particulares que deben tomarse en cuenta en el debate.