Malasia avanza hacia una regulación más estricta del entorno digital infantil al anunciar que, a partir de 2026, los menores de 16 años no podrán abrir cuentas en redes sociales. El ministro de Comunicaciones, Fahmi Fadzil, adelantó la propuesta durante un seminario en Kuala Lumpur, donde subrayó que el objetivo central es blindar a las nuevas generaciones ante un ciberespacio cada vez más riesgoso. La iniciativa, dijo, toma como referencia a países como Australia, que ya han dado pasos similares.
El plan malasio contempla que, desde el próximo año, todas las plataformas operando en el país implementen un sistema obligatorio de verificación de identidad electrónica. Para el Gobierno, este requisito será la base para hacer efectivo el límite de edad y reducir los vacíos que hoy permiten que menores se registren con información falsa. Fahmi insistió en que el país evaluará el método más adecuado, pero manteniendo como premisa impedir el acceso a redes a quienes no hayan cumplido los 16 años.
La decisión emerge tras un aumento de incidentes de ciberacoso, incluido el caso de una niña de 13 años que murió en julio y que, según autoridades, era víctima de hostigamiento en su escuela. Este episodio aceleró el debate público y llevó al Gobierno a endurecer su postura frente a plataformas como TikTok, Facebook e Instagram. En abril, el ministro exigió a ambas compañías medidas más contundentes para frenar contenido dañino, proteger a menores de 13 años y revisar algoritmos que —advirtió— pueden amplificar riesgos.
El país del Sudeste Asiático no está solo en este giro regulatorio. Australia aplicará su veto a partir del 10 de diciembre y contempla multas millonarias para empresas que incumplan la norma. Con estas acciones, Malasia se suma al grupo de gobiernos que buscan contener el impacto de las redes en los adolescentes y establecer controles más firmes en un entorno donde la tecnología evoluciona más rápido que la legislación.