La investigación por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, dio un nuevo giro con la detención de Jaciel Antonio “N”, señalado por autoridades federales como el hombre que habría reclutado a quienes ejecutaron el ataque. El arresto, realizado en Michoacán, añadió otra pieza al rompecabezas de un crimen que expuso la fragilidad institucional en una de las regiones más violentas del país.
De acuerdo con Omar García Harfuch, secretario de Seguridad federal, el detenido habría contactado a dos de los participantes directos en el homicidio, entre ellos el joven de 17 años que disparó contra el alcalde y que después murió a manos de los propios policías encargados de proteger al funcionario. La carpeta del caso ya suma nueve detenidos, incluidos el presunto autor intelectual y siete agentes municipales bajo sospecha.
Testimonios presentados en audiencias judiciales han revelado un trasfondo todavía más inquietante: involucrados aseguraron que el Cártel Jalisco Nueva Generación habría ofrecido más de 100 mil dólares por asesinar a Manzo. La versión coincide con el panorama que vive Michoacán, donde al menos cinco grupos delictivos disputan territorio, extorsionan al sector agrícola y mantienen un clima persistente de inseguridad.
Manzo, quien se ganó respaldo ciudadano por encabezar personalmente operativos contra la delincuencia ,incluso desde el aire, se convirtió en una figura incómoda para las organizaciones criminales. Su asesinato no solo cimbró a Uruapan, sino que volvió a evidenciar la profundidad de la infiltración del crimen organizado en las estructuras locales de seguridad.