En un contexto donde la violencia de género sigue representando una amenaza cotidiana, el IMSS en San Luis Potosí reafirmó que su red de unidades médicas opera bajo un principio central: cero tolerancia frente a cualquier agresión contra las mujeres. Más allá de la obligación normativa, la institución busca consolidarse como un espacio seguro donde las víctimas encuentren atención inmediata, orientación confiable y un acompañamiento que no revictimice.
Angélica Cristina Rodríguez Nester, titular del IMSS en el estado, recordó que la violencia contra las mujeres es un problema de salud pública que exige una respuesta médica especializada. En ese sentido, el personal sanitario aplica los lineamientos de la NOM-046 y los protocolos internos para detectar agresiones físicas, sexuales o psicológicas, desde una escucha empática hasta intervenciones de urgencia en casos de violencia sexual, considerados prioritarios por la institución.
El enfoque del Seguro Social parte de un trato digno: confidencialidad absoluta, autonomía de la paciente y atención integral. En este esquema se incluyen revisiones médicas, tratamientos de lesiones, evaluación de riesgos, prevención de infecciones de transmisión sexual y orientación sobre rutas legales o de apoyo. La detección sistemática, mediante herramientas como la Cédula para la Detección y Atención a la Violencia, permite identificar señales de alerta incluso cuando las víctimas no verbalizan lo ocurrido.
Rodríguez Nester enfatizó que acudir a una Unidad de Medicina Familiar o a un servicio de Urgencias puede ser el primer paso para romper el ciclo de agresión. En cualquiera de estos espacios, dijo, las mujeres recibirán atención prioritaria y especializada. El compromiso, reiteró, es claro: ninguna mujer debe enfrentar la violencia sola y ninguna debe ser ignorada cuando decide buscar ayuda.