Por Kenia Hernández

25 N antes del feminicidio: ¿Cómo erradicar la violencia contra la mujer?

Aunque los feminicidios han disminuido en San Luis Potosí, organizaciones advierten que la violencia contra las mujeres persiste en múltiples formas previas y estructurales que las estadísticas no reflejan.

En el marco del 25 de Noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujeres, la Fiscalía General del Estado (FGE) reportó que durante este 2025 se registró una importante baja en la incidencia de feminicidios del 73.33 por ciento en San Luis Potosí, esto en comparación con el 2024. Sin embargo, con motivo también de esta fecha queda cuestionarnos a nivel sistemático, cuál es la realidad frente a la estadística. ¿Es suficiente solo con contabilizar a las muertes? ¿Antes del feminicidio, cuáles son las violencias que históricamente, arrebatan vidas?

En el último lustro, la base de datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), respalda que cada año disminuye la cantidad de muertes que son tipificadas como feminicidios en el territorio -desde 2020 con 27 feminicidios hasta 2024 con 15-. En ese sentido, la fiscal María Manuela García Cázares confirmó que al corte de noviembre, en total, fueron catalogados dos muertes violentas de mujeres, tres casos de feminicidios y recientemente, uno que aún permanece en investigación. 

No obstante, aunque podría etiquetarse esto como un logro, distintos organismos internacionales advierten que el fenómeno feminicida no puede resumirse en un conteo. Esto, pues recordemos que la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia define que la muerte violenta de las mujeres por razones de género es la forma más extrema de violencia contra la mujer, pero que tiene muchas otras como antecedente.

De acuerdo al último informe de la SESNSP el 37.3 por ciento de las víctimas de delitos a nivel nacional, son mujeres. Entre los porcentajes más altos -después de la muerte violenta-, donde se ven más implicadas son en aquellos que atentan contra la libertad personal, como el rapto (93%), el tráfico de menores (85.7%) y la trata de personas (65.2%). Así como también, otros que atentan contra la vida y la integridad corporal como las lesiones dolosas (44.8%), las lesiones culposas (32.9%), el homicidio culposo (17.4%) y el homicidio doloso (8.9%).

La Red Latinoamericana de Litigio Estratégico en Género (ReLeG) señala que a pesar de todos los esfuerzos, aún no existe un entendimiento claro de las dinámicas de violencia implicadas en los feminicidios, ni su gravedad.

"Los indicadores reducen e ignoran otros actos previos que marcan los riesgos. Los feminicidios son antecedidos por eventos que deberían producir alarma por ejemplo, la violencia psicológica en dinámicas opresivas de género -la que no se ve en pruebas médico-legales-. Muchos de los actos feminicidas están asociados a violencia dentro de las parejas, pero también se produce en un sesgo según el cual, la violencia intrafamiliar es la causa".

Si bien, en San Luis Potosí, la tasa de víctimas de feminicidio es del 0.39 por cada 100 mil mujeres; por otra parte, la tasa de violencia familiar ocupa el octavo lugar en todo el país, con 283.18 por cada 100 mil habitantes. Esto quiere decir que, según los llamados de auxilio reportados al 911 se registraron 8 mil 438 víctimas, solo en este año.

Asimismo entre otros de los primeros lugares, esta entidad se catalogó como el doceavo en violación simple y equiparada con 521 víctimas; y en delitos por lesiones dolosas contra mujeres con 1,602 víctimas.

"Se olvida que se mata a mujeres por razón de género en muchos otros contextos: en circunstancias de movilidad humana, por la delincuencia organizada, en contextos de encierro o privación de la libertad, en eventos públicos, etc. Aprehender el fenómeno requiere abrir la mirada a otros casos, implicar analizar a la par las desapariciones de mujeres, las tentativas, los suicidios, los casos archivados", escribe en su página web ReLeG.

De acuerdo con la fiscal, María Manuela García Cázares, la disminución en la violencia de género en este Estado, es en parte, gracias a que las denuncias de víctimas han crecido con el paso de los años. De hecho, hasta este octubre, el Centro de Comando, Control, Comunicación, Cómputo y Contacto Ciudadano (C5) registró 1,577 llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de violencia de pareja.

Aún con las estadísticas, la representación del contexto cotidiano contemporáneo presenta sesgos importantes, especialmente en la invisibilización de los derechos de las mujeres. 

La organización Lúminas AC en San Luis Potosí advirtió que en un mundo en crisis, la violencia se profundiza y se transforma alcanzando otros aristas como lo es hoy la guerra, las redes de cuidado y el surgimiento alarmante de movimientos ultraconservadores. Que advirtieron retrocede en temas de reproducción sexual, esclaviza el trabajo doméstico no remunerado, así como genera narrativas antifeministas, clasistas y racistas.

Todo este diagnóstico nos indica que aunque la conversación sobre el fenómeno feminicida se extiende de forma más amplia en el diálogo a diferencia de otros tiempos, no significa que sea más transparente y cercana a la verdad. De parte de los organismos públicos, los organismos señalan la urgencia de mecanismos para valorar los progresos y retrocesos que nos conducirán al fin a un enfrentamiento del problema y su erradicación eficaz.