El impulso a la salud mental dejó de ser un discurso para convertirse en infraestructura concreta dentro del IMSS en San Luis Potosí. Con la entrega de nuevos consultorios y áreas hospitalarias, la institución abre espacios diseñados para atender un problema que hoy atraviesa a todos los sectores: la necesidad de acompañamiento psicológico y psiquiátrico oportuno. Según la titular del organismo, Angélica Cristina Rodríguez Nester, estas adecuaciones responden a la urgencia de integrar la salud emocional como parte esencial del bienestar de las personas derechohabientes.
La renovación abarca los Hospitales Generales de Zona 1 y 50, en la capital potosina, y el HGZ 6, en Ciudad Valles, donde ya operan áreas especializadas para valoración, intervención y seguimiento de pacientes. En estos sitios, el personal trabaja con un modelo que prioriza la detección temprana de depresión, ansiedad, ideación suicida y otros trastornos, buscando que el primer contacto médico sea también una puerta de entrada a la atención mental.
Más que habilitar espacios, el IMSS está impulsando un cambio de enfoque. El protocolo institucional articula psicología, psiquiatría, medicina general, enfermería y trabajo social, lo que permite acompañamientos más completos. Cuando un caso requiere hospitalización o atención de segundo nivel, se activa una ruta rápida de referencia que evita que el paciente quede atrapado en listas de espera o diagnósticos incompletos.
Rodríguez Nester afirma que, en un contexto donde los desafíos emocionales crecen y la demanda de ayuda se multiplica, estas nuevas áreas son una apuesta por la prevención, la resiliencia y la atención humanizada. Con ello, el IMSS en San Luis Potosí busca consolidar un sistema donde la salud mental deje de ser un tema relegado y se convierta en un componente fundamental del derecho a una vida plena.