El Salón Literario de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) 2025 se llenó de aplausos cuando Eduardo Mendoza recibió la Medalla Carlos Fuentes, un homenaje entregado por Silvia Lemus, viuda del autor mexicano, como reconocimiento a la obra de uno de los escritores españoles más influyentes de las últimas décadas.
Mendoza, quien este año también recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras, abrió su intervención describiendo Barcelona como una “ciudad literaria”, donde los vestigios de pueblos íberos, cartagineses y visigodos conviven con la modernidad, la industrialización y un florecimiento cultural que marcó su formación artística.
El autor repasó su infancia y juventud en la ciudad, atravesando los años de posguerra y la dictadura franquista, periodos en los que la creatividad encontró refugio en los tebeos, los cuentos infantiles y el cine mexicano, experiencias que moldearon su estilo literario y su mirada crítica sobre la sociedad.
Mendoza recordó con nostalgia la etapa en la que Barcelona acogió a destacados escritores del boom latinoamericano, muchos de ellos amigos suyos, y se consideró “uno de los últimos sobrevivientes” de aquella época dorada. Su discurso evocó la importancia de la ciudad como cruce de culturas y literaturas, reafirmando su valor como referente en la narrativa en español.