Por Redacción Contra Réplica

Víctor, el niño huasteco que cumplió su sueño de ser parte de los Santos del Potosí

El pequeño de 11 años, originario de Huehuetlán y en tratamiento contra el cáncer, fue integrado simbólicamente al equipo potosino gracias a la Fundación Cumple un Sueño

La historia de Víctor Emanuel Martínez Rivera, un niño de 11 años originario de Huehuetlán, conmovió a jugadores, entrenadores y aficionados del equipo Santos del Potosí, luego de que cumpliera uno de sus mayores sueños: formar parte de un equipo profesional de basquetbol.

El pequeño, quien libra una valiente batalla contra el cáncer, fue recibido con los brazos abiertos por los jugadores y directivos del conjunto potosino, en una actividad organizada con el apoyo de la Fundación Cumple un Sueño y el respaldo del Gobierno del Estado.

La emotiva jornada se llevó a cabo en el Auditorio Miguel Barragán, donde Víctor fue recibido por Juan Luis Ramírez, jugador de Santos del Potosí, junto con integrantes de la Academia Santos y personal del club. Durante el encuentro, le entregaron una playera oficial del equipo, que el niño recibió con una gran sonrisa mientras era ovacionado por los asistentes.

Ramírez expresó que historias como la de Víctor son una fuente de inspiración para los deportistas, pues reflejan el amor genuino por el juego y la fuerza que da nunca rendirse. “Niñas y niños como él son el verdadero motor del deporte. Nos enseñan que el esfuerzo y la pasión pueden más que cualquier obstáculo”, dijo.

Durante su visita, Víctor convivió con las y los jugadores, participó en dinámicas recreativas, lanzó algunos tiros al aro y compartió risas con El Lobo Santo, la mascota oficial del equipo. También realizó un breve calentamiento con los jugadores, viviendo por unos momentos la experiencia completa de ser parte del equipo celestial.

La Fundación Cumple un Sueño destacó que estas actividades buscan llevar esperanza y alegría a niñas y niños que enfrentan enfermedades graves, recordándoles que sus sueños pueden hacerse realidad.

Con su entusiasmo y fortaleza, Víctor Emanuel dejó huella en el equipo y en todos los presentes, demostrando que los verdaderos campeones no solo se encuentran en la cancha, sino también en la vida.