La Fiscalía General de la República (FGR) informó que la investigación sobre la explosión de un vehículo en el municipio de Coahuayana, Michoacán, ocurrida el pasado fin de semana, se lleva a cabo bajo la línea de delincuencia organizada y no como un acto terrorista, como se mencionó inicialmente en un comunicado oficial.
Fuentes federales explicaron que la confusión se originó porque el caso fue atraído de manera inmediata por la Fiscalía Especial en Investigación de Terrorismo, Acopio y Tráfico de Armas, perteneciente a la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (Femdo). Tras revisar los primeros indicios, se determinó reclasificar el delito conforme a los hallazgos técnicos y periciales.
Durante una conferencia de prensa en Michoacán, el fiscal estatal Carlos Torres Piña detalló que el hecho involucró una camioneta Dodge Ram tipo Dakota, procedente de Colima, que explotó frente a la base de la policía comunitaria de Coahuayana. El estallido dejó cinco personas fallecidas —tres integrantes de la corporación y dos civiles— además de siete lesionados y doce vehículos dañados, entre ellos dos camionetas blindadas.
A través de las cámaras de videovigilancia, se confirmó que el vehículo ingresó a Michoacán por la carretera federal 200 Manzanillo–Lázaro Cárdenas y permaneció por casi una hora en el poblado San Vicente antes de dirigirse al punto donde ocurrió la explosión. La onda expansiva alcanzó un radio aproximado de 300 metros.
La FGR, encabezada por Ernestina Godoy, aclaró que la investigación está a cargo de la Femdo en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional, la Marina, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Guardia Nacional. En el lugar laboran 15 peritos y 11 agentes ministeriales especializados en diversas ramas forenses para determinar con precisión las causas y responsables del incidente.