En un contexto donde el consumo de sustancias aparece cada vez más temprano y con efectos profundos en la vida familiar y comunitaria, el Instituto Potosino de la Juventud dio un paso para fortalecer la atención especializada a jóvenes que requieren acompañamiento profesional. A través de un convenio con la clínica de rehabilitación Luchando Sobrios, se busca acercar alternativas reales de recuperación a un sector históricamente marcado por la falta de acceso oportuno a tratamientos integrales.
El acuerdo, impulsado dentro de la política social del gobernador Ricardo Gallardo Cardona, contempla doscientas becas que cubren la mitad del costo del tratamiento para jóvenes de entre doce y veintinueve años. La disponibilidad de espacios en centros ubicados en las cuatro regiones del estado permite que la atención no quede concentrada en zonas urbanas, sino que alcance a comunidades donde la oferta de servicios especializados suele ser limitada.
Más allá del internamiento, el modelo de atención se sustenta en un proceso prolongado y multidisciplinario. La rehabilitación tiene una duración mínima de seis meses e incluye terapia psicológica individual y grupal, orientación familiar, seguimiento médico, consejería en adicciones, activación física y estrategias para la adopción de hábitos saludables, con el objetivo de atender tanto la raíz del consumo como sus impactos emocionales y sociales.
La clínica cuenta con capacidad para atender a ciento cincuenta personas de manera simultánea y ha acompañado alrededor de ciento cuarenta procesos de recuperación, lo que respalda su experiencia operativa. Con infraestructura adecuada y personal capacitado, el convenio apuesta por convertir la rehabilitación en una posibilidad concreta para jóvenes potosinos que buscan reconstruir su proyecto de vida con apoyo profesional y cercano.