La tensión entre organizaciones agrícolas y transportistas volvió a escalar tras una reunión que, lejos de ofrecer soluciones, reforzó el sentimiento de abandono en el campo mexicano. Representantes de ANTAC, del Movimiento Agrícola Campesino y del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano acudieron a la sede de la Secretaría de Agricultura para exigir acciones tangibles: desde apoyos directos hasta precios que permitan a productores de sorgo y trigo sostener sus cosechas, incluida la propuesta de retirar del mercado millones de toneladas para estabilizar el valor de los granos. También reclamaron mejores condiciones para el transporte de carga, un eslabón que consideran crítico para la producción nacional.
La falta de compromisos puntuales alimentó un discurso más firme. Los dirigentes señalaron que retomarán protestas en los próximos días, una medida que ya han utilizado como forma de presión. Casetas, pasos fronterizos, puertos marítimos y puentes internacionales figuran entre los puntos que podrían verse afectados si las demandas continúan sin respuesta.
El mensaje final de las organizaciones fue contundente: aseguran que esta vez “no hay acuerdo, ni absolutamente nada” que los haga desistir, y que llamarán a sus bases para movilizaciones de mayor escala si no ven señales claras de atención gubernamental. La advertencia busca obligar a la autoridad a una negociación más seria y visible.
De concretarse los bloqueos, el impacto podría sentirse en todo el país: desde retrasos en la distribución de mercancías y afectaciones al comercio exterior, hasta la interrupción de rutas esenciales para la economía interna. El sector productivo observa con preocupación un conflicto que, de no atenderse, podría escalar hacia un nuevo episodio de parálisis logística nacional.