En una sesión extendida hasta entrada la noche, el Senado mexicano dio luz verde al aumento de aranceles para más de mil rubros provenientes de países con los que México no mantiene acuerdos comerciales. La reforma, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y aprobada con 76 votos a favor y cinco en contra, modifica 1,463 fracciones arancelarias que abarcan sectores clave como el automotriz, textil, plástico, electrodomésticos y calzado. Aunque la propuesta original planteaba gravámenes de hasta 50 por ciento, la mayoría fueron ajustados a rangos de 20 a 35 por ciento.
La medida coloca a China en el centro de atención, pero también afecta importaciones de Corea del Sur, India, Indonesia, Rusia, Tailandia, Turquía, Taiwán y Brasil. Su aprobación llega en un contexto de presiones comerciales desde Estados Unidos, particularmente del gobierno de Donald Trump, que ha exigido un mayor control sobre la entrada de productos asiáticos al mercado norteamericano.
Sin embargo, el proceso legislativo no estuvo exento de tensiones internas. Un bloque de 35 senadores se abstuvo, argumentando que el proyecto fue apresurado y sin un análisis profundo sobre sus efectos en la inflación, los precios al consumidor y la competitividad nacional. Desde la oposición, voces del PRI y PAN señalaron que el incremento arancelario podría encarecer insumos industriales y generar incertidumbre entre los sectores productivos.
Los defensores de la iniciativa insistieron en que el objetivo es blindar a la industria mexicana, promover empleos y diversificar cadenas de suministro en un entorno global cada vez más incierto. Con la aprobación consumada, resta la publicación oficial para que los nuevos aranceles entren en vigor el 1 de enero de 2026, fecha que marcará el inicio de un año decisivo para la política comercial del país.