Entre el murmullo de oraciones, el olor a comida de garnacha con pólvora y el avanzar incesante de rodillas sobre el adoquín, miles de fieles se dieron cita este viernes, 12 de diciembre en el Santuario de la Virgen de Guadalupe, en la tradicional Calzada, para agradecer, pedir y renovar su fe en la celebración guadalupana más importante del país.
Depositando un rayo de esperanza en el amor que todo lo cura, Carla Guadalupe cobijada bajo el manto de la madre de los mexicanos, este año cumplió por primera vez una manda de rodillas desde el pasillo principal hasta la entrada del templo. Su plegaria nace desde la angustia: busca un milagro para su novio, Leonardo Ariel, quien lleva más de un mes hospitalizado.
“Mi pareja está en el hospital en este momento, tuvo una fractura expuesta hace un mes… ahorita no tiene hueso y ocupamos su operación a la de ya. Necesitamos casi 40 mil pesos”, relató mientras voluntarios de la Cruz Roja le ofrecían agua para continuar el camino.
Exhausta, pero firme sobrellevó el cansancio, asegurando que todo vale la pena.
“Siempre me ha cumplido, es mi santo y con mucho más orgullo vengo… Quiero decirle a mi novio que lo espero en casa; estamos juntos desde hace dos años y él tiene hospitalizado un mes”.
Muy cerca de ella, otro cuadro de fe se abría paso entre la multitud. Desde hace más de diez años, Darío Flores y sus hijos —Carlos, Iker, Blanca y Victoria— realizan juntos el recorrido hacia el templo. De rodillas y en familia, llevan sobre la espalda la misma convicción: agradecer a la Virgen por su protección.
“Nos encontramos para agradecer a la Virgen de Guadalupe que nos tiene siempre bajo su manto protector… Soy guadalupano desde pequeño y hasta la fecha, hoy buscando transmitir este mensaje a mis niños. Que la gente vea que la Virgen cumple los milagros y lamento que se esté perdiendo mucho la fe”, expresó Darío.
Sus peticiones aunque, son sencillas también reflejan la profundidad del anhelo en tiempos de crisis e incertidumbre, la salud, prosperidad y la unión de su familia, un valor que desea mantener vivo en el corazón de sus hijos.
En la Calzada de Guadalupe, cada historia se suma a un mosaico de devoción que envuelve a San Luis Potosí este 12 de diciembre. No solo lágrimas y causas son lo que envuelve el ambiente, también la música, la misa y las luces, se sustanciaron hoy, en lo que la fe guadalupana trascendió más allá de la religión para convertirse en un puente que conecta a las y los hijos de México.