Un reciente hallazgo científico ha puesto en evidencia que la gravedad de los infartos no solo depende de factores como la edad o el estado de salud del paciente, sino también del momento del día en que ocurren. De acuerdo con investigaciones especializadas en cardiología e inmunología, los ataques al corazón que se presentan durante la noche tienden a provocar menos daño al tejido cardíaco que aquellos que suceden en horas diurnas.
El estudio identificó que esta diferencia está relacionada con el comportamiento de los neutrófilos, células del sistema inmunológico encargadas de responder a lesiones e infecciones. Estas células cuentan con un reloj biológico interno que regula su nivel de actividad a lo largo del día. Durante la noche, su respuesta inflamatoria es más controlada, lo que reduce el daño colateral al corazón tras un infarto.
Los investigadores explicaron que, aunque los neutrófilos son esenciales para la defensa del organismo, su acción excesiva puede agravar las lesiones cardíacas. En horarios diurnos, cuando su actividad es más intensa, estas células tienden a afectar no solo el tejido dañado, sino también áreas sanas del corazón, incrementando la gravedad del evento cardiovascular.
A partir de estos hallazgos, el equipo científico desarrolló una estrategia farmacológica experimental que busca “engañar” a los neutrófilos para que mantengan un comportamiento similar al nocturno, incluso durante el día. Esta intervención logró reducir el daño cardíaco en modelos de estudio, sin comprometer la capacidad del sistema inmunológico para combatir infecciones.
Especialistas consideran que este avance representa un paso relevante para el desarrollo de nuevas terapias basadas en la cronobiología, una disciplina que analiza cómo los ritmos biológicos influyen en la salud. A largo plazo, este enfoque podría contribuir a tratamientos más efectivos para infartos y otras enfermedades inflamatorias, con beneficios potenciales para pacientes en México y el mundo.