La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó su rechazo a los hechos ocurridos recientemente en el Congreso de la Ciudad de México, donde se registraron confrontaciones durante una sesión legislativa. Al referirse al tema, subrayó que este tipo de situaciones representan un retroceso para la vida política y democrática de la capital del país.
Durante la conferencia matutina del 16 de diciembre, la mandataria señaló que los desacuerdos entre fuerzas políticas forman parte natural del debate parlamentario; sin embargo, recalcó que la confrontación física no puede ser aceptada bajo ninguna circunstancia dentro de los espacios institucionales. Afirmó que el ejercicio legislativo debe sostenerse en el diálogo, la argumentación y el respeto mutuo.
Sheinbaum enfatizó que los recintos parlamentarios son espacios destinados a la deliberación de ideas y a la construcción de acuerdos en beneficio de la ciudadanía, por lo que cualquier acto que desvíe ese propósito debilita la confianza pública en las instituciones. En ese sentido, llamó a las y los legisladores a conducirse con responsabilidad y civilidad, incluso en contextos de alta tensión política.
La presidenta recordó que existen mecanismos democráticos y procedimientos institucionales para manifestar inconformidades o expresar posturas contrarias, los cuales deben privilegiarse por encima de cualquier acto que implique agresiones. Señaló que la toma de tribuna puede considerarse una forma de protesta política, pero aclaró que ello no justifica conductas que atenten contra la integridad de las personas.
Asimismo, hizo hincapié en que la vida pública del país exige un compromiso permanente con los valores democráticos, entre ellos el respeto a las diferencias y la búsqueda de soluciones mediante el diálogo. Añadió que la ciudadanía espera de sus representantes un comportamiento acorde con la responsabilidad que implica ocupar un cargo público.
El posicionamiento de la presidenta tiene como objetivo reforzar la importancia de mantener la convivencia democrática y evitar que los conflictos internos en los órganos legislativos deterioren la imagen y la función del Poder Legislativo. Sheinbaum reiteró que el fortalecimiento de la democracia pasa por el respeto a las reglas, la tolerancia y la disposición al entendimiento, incluso en escenarios de desacuerdo profundo.