Ataques recientes de Estados Unidos contra presuntas embarcaciones utilizadas para el narcotráfico en el Mar Caribe y el Océano Pacífico tienen su origen en un plan que, en un inicio, contemplaba acciones directas contra cárteles del narcotráfico dentro de territorio mexicano, de acuerdo con un reportaje publicado por el diario The Washington Post.
Funcionarios y exfuncionarios estadounidenses, citados bajo condición de anonimato, señalaron al medio que esta estrategia fue impulsada principalmente por Stephen Miller, asesor de seguridad interna del entonces presidente Donald Trump, quien habría promovido una postura más agresiva contra las organizaciones criminales mexicanas. Sin embargo, el enfoque del plan se modificó conforme avanzaron los operativos de seguridad en la frontera sur de Estados Unidos.
Según el reporte, mientras la administración estadounidense desplegaba miles de elementos militares en la frontera con México, incrementaba los vuelos de vigilancia y fortalecía el intercambio de información de inteligencia, las autoridades mexicanas intensificaron sus propias acciones contra los cárteles. Estas operaciones, realizadas del lado mexicano de la frontera, lograron contener de manera significativa la actividad de las organizaciones criminales, de acuerdo con las fuentes consultadas.
Este escenario llevó a que el equipo de seguridad estadounidense reconsiderara sus objetivos iniciales y redirigiera los esfuerzos hacia operaciones marítimas, enfocadas en la intercepción de supuestas “narcolanchas” utilizadas para el tráfico de drogas en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico.
El Washington Post señala que el cambio de estrategia respondió tanto a la disminución de oportunidades para actuar directamente en territorio mexicano como a la intención de evitar un conflicto diplomático. En ese sentido, destaca que en noviembre pasado el secretario de Estado, Marco Rubio, descartó públicamente la posibilidad de un ataque armado unilateral contra México.
Rubio subrayó el alto nivel de cooperación en materia de seguridad y combate al narcotráfico entre ambos países, particularmente con la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. Esta colaboración ha incluido el despliegue de fuerzas mexicanas en la frontera, un mayor intercambio de inteligencia y el traslado a Estados Unidos de al menos 55 líderes del narcotráfico, entre ellos Rafael Caro Quintero, uno de los criminales más buscados por las autoridades estadounidenses.
El reportaje pone de relieve las tensiones y ajustes en la estrategia antidrogas de Estados Unidos, así como el papel de la cooperación bilateral en la redefinición de acciones contra el crimen organizado en la región.