El mundo de la lucha libre mexicana atraviesa un momento de duelo tras confirmarse el fallecimiento de Janet Fragoso Alonso, mejor conocida como Miss Janeth, una de las exponentes más representativas del pancracio femenil, quien murió a los 52 años de edad, según reportes difundidos por diversos medios especializados.
Miss Janeth fue reconocida por su sólida trayectoria dentro del circuito profesional, especialmente por su paso en la empresa Asistencia Asesoría y Administración (AAA), donde se consolidó como una luchadora ruda de alto impacto. Su estilo agresivo, presencia imponente y dominio físico la convirtieron en una rival temida y respetada, tanto por sus oponentes como por la afición.
A lo largo de su carrera, participó en funciones estelares y en importantes carteleras que marcaron una etapa clave para la visibilidad y profesionalización de la lucha libre femenil en México. Su desempeño dentro del cuadrilátero fue determinante para abrir camino a nuevas generaciones de luchadoras, en una época en la que el talento femenino comenzaba a ganar mayor espacio en las empresas nacionales.
Miss Janeth protagonizó intensas rivalidades que quedaron grabadas en la memoria de los aficionados, destacando por su disciplina, resistencia y carácter fuerte. Estas cualidades la llevaron a conquistar campeonatos y reconocimientos que la posicionaron como una referente de su generación y como una figura influyente dentro del deporte espectáculo.
Tras darse a conocer la noticia de su fallecimiento, luchadores, promotores y seguidores del pancracio expresaron su pesar a través de redes sociales, recordando su entrega, profesionalismo y la huella que dejó tanto dentro como fuera del ring. Diversos mensajes destacaron su papel como pionera y su contribución al fortalecimiento de la lucha libre femenil en el país.
Hasta el momento, no se ha informado de manera oficial la causa de su muerte. Sin embargo, su legado permanece vivo en la historia de la lucha libre mexicana, donde Miss Janeth será recordada como una gladiadora que rompió esquemas, impuso respeto y ayudó a consolidar el lugar de las mujeres en el cuadrilátero.
Su partida representa una pérdida significativa para el deporte, pero también deja una herencia de valentía y pasión que seguirá inspirando a futuras generaciones.